
Pregunta seria para empezar:
¿Habéis conseguido llegar hasta aquí sin mandar a nadie “a Parla”?
Porque ojo, hemos sobrevivido a la mitad de la navidad, estamos oficialmente en el ecuador.
Ya hemos superado Nochebuena, Papá Noel, visitas, comidas infinitas, la mitad de la maratón de compras… aunque seguro que aún quedan rezagados (entre los que me incluyo) con regalos pendientes y cara de “mañana lo miro en Amazon… otra vez”.
Las casas, en teoría, ya están limpias por si vienen las suegras. Te has dejado la espalda limpiando todo, para que cuando llegue te diga ¨Mira aquí tienes una pelusa…¨
Gracias, Mari Carmen. Muy amable.
Además. hemos comprado comida como para alimentar a los 156.000 soldados del desembarco de Normandía. Porque, por si acaso, no vayamos a quedarnos cortos… y alguien tenga que irse con solo seis canapés en el cuerpo, ¡pobre criatura!
Si has sobrevivido a esto, ¡enhorabuena!
Pero si además has aguantado al cuñado intenso, ya directamente te mereces una condecoración.
Ese Pokémon evolutivo con radar especial para convertir cualquier comentario inocente en una conferencia improvisada.
Tú dices:
—Pues este año los langostinos han subido.
Y él te suelta:
—Claro, Clara, por la crisis energética, la política internacional, el aceite, la mala gestión de España, la inflación, el cambio climático y si yo estuviera en el poder…
Porque el cuñado vive convencido de que, si le das un despacho en La Moncloa y media hora de margen, arregla el país entre langostino y langostino.
Pero tú respira. Cuenta hasta diez.
El cuñado intenso no sabe que lo es. En su cabeza está salvando al planeta.
Así que, mañana, en Nochevieja, recuerda respirar hondo antes de estamparle un polvorón en la cabeza.
Otra amenaza superada: la Lotería.
Seguramente no te ha tocado.
Y si te ha tocado, mi más sincera enhorabuena. (Aunque ya sabemos que “siempre toca fuera”.)
Bueno… o toca “fuera” o pasa lo de Villamanín, que este año esta siendo directamente una telenovela.
Porque una cosa es que no te toque y otra es que te toque… pero no te toque del todo, o no aparezcan los décimos, o haya lío, rumores, drama, giros de guion…
Vamos, que Netflix ya está frotándose las manos.
Pero no pasa nada porque lo importante es la salud… Y todavía nos queda el Niño.
Otra casilla tachada: la cena de empresa.
Ese gran evento al que nadie quiere ir… pero en el que todo el mundo aparece “para no quedar mal”.
Donde comes de pie, sonríes más de lo que te apetece y evitas cuidadosamente sentarte al lado del jefe no vaya a ser que te pregunte por “tus objetivos para 2026”.
Brindas con cara de “qué bien me lo estoy pasando”, cuando por dentro solo quieres estar en casa en pijama con Netflix.
Más logros desbloqueados:
✔ Calendarios de adviento
✔ Decoración navideña
✔ Belenes improvisados (o ciudades enteras, según el caso)
✔ y, por supuesto, los elfos navideños
Por fin ya se han ido…
Y mira que me ha dado pena este año. Bueno, solo un poquito.
Porque en nada volverá ese muñeco cabezón, sonriente y ligeramente inquietante que aparece en diciembre para “vigilar a los niños”… y de paso poner a prueba nuestra imaginación buscando ideas para Instagram.
Que si el elfo cocina, que si el elfo lee, que si el elfo se ha ido de after… A los 4 días yo ya solo quiero que se pire a Laponia y no vuelva.
Por cierto: si no la habéis probado, existe una app que los anima y parece que se mueven de verdad (ojalá también recogiera los juguetes).
¡Es la caña!
Y una trampa para seguir aumentando la exigencia creativa. Pero eso ya es otro tema.
Si has llegado hasta aquí… un aplauso
Si estás leyendo esto más o menos viva, de verdad:
Enhorabuena.
Has superado media Navidad.
Hoy descansa.
Hidrátate.
Respira.
Carga bien las pilas
Porque mañana llega una de las pruebas clave: Nochevieja.
Toneladas de comida otra vez… pero esta vez a contrarreloj, ¡no vaya a ser que nos perdamos las uvas!
El gran reto nacional: 12 uvas en 12 segundos sin atragantarse.
Pero eso ya…
te lo cuento mañana.
Si te has reído… no seas egoísta ¡comparte!







