
Yo no sé quién inventó lo de “descansar el fin de semana”, pero claramente no tenía hijos, ni recados que hacer, ni lavadoras que poner.
Porque tú pasas la semana mirando el calendario deseando que llegue el fin de semana.
“Venga… que llega el finde.”
“Venga… que por fín descanso.”
“Venga… que así duermo.”
“Venga… que me pongo al día.”
Descansar un fin de semana debería ser fácil.
No digo “meditar en un acantilado con música de ballenas”.
Digo: estar en tu casa sin hacer nada sin sentirte culpable.
Pero no.
En cuanto dices la frase maldita:
—Este finde quiero descansar…
El universo responde:
—JA. Qué graciosa eres.
Llega el viernes… y tú te vienes arriba.
Se te ilumina la cara, te sale una sonrisa y te baja el cortisol.
El viernes tú crees que el sábado te levantarás tarde, te harás un desayuno bonito y estarás tranquila y feliz.
JA.
El viernes por la tarde te entra esa euforia de “ahora sí”.
Y empiezas a pensar cosas tipo:
—Este finde me organizo.
—Este finde hago las cosas pendientes.
—Este finde descanso.
—Este finde hago un plan guay, porque sino no aprovecho el finde.
—Este finde me pongo con eso que llevo meses diciendo que voy a hacer.
O sea: tú misma te haces una lista mental como si el finde durara tres semanas.
Y lo peor es que encima te lo crees.
El sábado por la mañana tú abres un ojo y ya te pones en movimiento.
“Hoy hay que hacer cosas.”
De repente hay que:
- ir a comprar
- recoger no sé qué
- llevar a alguien a algún sitio
- pasar por casa de alguien “un momento”
- y hacer “una cosa rapidita”
El finde vuela, pero las tareas se reproducen
Esto es una cosa que no se habla lo suficiente, el finde dura poco, pero las tareas crecen sin parar.
Tú haces una cosa y aparecen tres más.
Doblas ropa → acaba la secadora con más ropa.
Ordenas un cajón → te acuerdas de los otros siete que deberías ordenar.
Limpias un poco → parece que has despertado al polvo, que ahora ves más por todos lados.
Yo estoy convencida de que el descanso del finde es una leyenda urbana
Porque descanso real sería estar en el sofá sin que nadie te hable,
sin que nadie te pida nada,
sin escuchar “Mamáááá” a lo lejos cada tres minutos.
Descansar sería estar tú con tu manta, tu serie y en paz.
Pero no.
Tú consigues sentarte.
Por fin.
Te pones cómoda.
Te tapas.
Pones una serie… y entonces, desde algún lugar de la casa, alguien dice:
—¿Mamáááá?
O:
—Oye, una cosa…
O:
—¿Dónde está…?
O el clásico:
—¿Qué hay de comer?
Y tú piensas:
“Pero si acabo de sentarme hace 12 segundos.”
DOCE.
Y lo peor es que no es una simple pregunta.
Porque “¿qué hay de comer?” no significa “me hago algo”.
Significa:
“Levántate que tengo hambre, gracias.”
Y tú ya sabes que esa frase significa ¡a tomar por saco tu paz!
El domingo tú intentas hacer lo que no te dio tiempo el sábado.
Porque claro, tú el sábado “has hecho cosas”… pero no las tuyas.
Entonces el domingo tú dices:
—Vale. Hoy sí descanso.
Mentira.
El domingo es el día de:
- preparar cosas
- poner lavadoras “ya que estamos”
- dejar la casa medio decente
- pensar en la semana que va a empezar
- y sentir esa sensación horrible de que el lunes ya te está saludando
El domingo tiene un aura de “se acaba lo bueno” aunque no haya sido bueno.
Como cuando estás bien y de repente alguien dice:
—Bueno, mañana hay que madrugar.
Y ya se te cambia la cara.
Y encima el finde pasa TAN rápido que te deja con sensación de estafa
Porque tú has esperado toda la semana ese momento.
Tú has llegado al viernes pensando “por fin”.
Y el domingo por la tarde estás en plan:
—¿Pero ya?
O sea, ¿perdona? ¿en serio?
¿Dónde está mi descanso?
¿En qué momento se ha ido el finde?
Porque lo más gracioso es que el finde no te da tiempo ni a hacer todo lo que querías…ni a descansar.
Te quedas en tierra de nadie:
no has hecho lo pendiente,
no has descansado,
pero misteriosamente estás más cansada.
Y el lunes vuelves a empezar la semana con la misma frase de siempre:
—Bueno… a ver si el próximo finde descanso.
JA.
El fin de semana es precioso, sí.
Pero es corto.
Es intenso.
Y pasa tan rápido que casi ni lo hueles.
Y aun así, lo esperas como agua de mayo.
Porque aunque no descanses… al menos no estás en medio de la semana.
Y eso ya es algo.
Y ahora dime tú:
¿tu finde ha sido de “he descansado” o de “he hecho 27 cosas y ninguna era para mí”?
Te leo en comentarios.
Si te has reído… no seas egoísta ¡comparte!






