SAN VALENTÍN: El día para fingir que el amor es bonito

San Valentín

Llega febrero y con él, la pregunta del millón: ¿qué hacemos el día 14?
San Valentín es ese día del año en el que todo el mundo finge que el amor es como en las películas, que los gestos románticos salen solos, que cenar fuera es especial solo porque el calendario lo dice…
¡No lo es!
Pero ahí estamos todos, año tras año, cayendo en la trampa.

Si tienes pareja: la presión de hacer algo especial

Cuando tienes pareja, San Valentín se convierte en un examen que nadie pidió hacer.
De repente, tu relación se mide por lo que hagas ese día ¡Como si los otros 364 días del año no contaran para nada!
Y empieza la negociación:
—¿Hacemos algo?
—Lo que tú quieras.
LO QUE TÚ QUIERAS.
Esa frase maldita que significa: “Sí, quiero que hagamos algo, pero voy a fingir que me da igual para no parecer pesada, y, si no haces nada, me voy a enfadar durante tres días aunque no te diga que es por no haber hecho nada”.
Así que te pones a pensar… ¡Salimos a cenar a un restaurante! Claro, obvio, romántico… ¡Es perfecto!
Abres Google y buscas “restaurantes románticos”.

Te salen 847 opciones.

Casi todas con reseñas de 4 estrellas que dicen cosas como “la comida estaba bien pero tardaron mucho” o “bonito pero caro”.
Llamas al primero… Completo.
Al segundo… Completo.
Al tercero. “Tenemos mesa a las 23:00”.
A las 23:00… Para cenar…
Pero reservas.

Porque es eso o admitir que no has planificado nada y enfrentarte a la decepción silenciosa de tu pareja mientras cena un sándwich en el sofá mientras se le pasa de todo por la cabeza.
Llega el día, el restaurante está lleno de parejas.

Todas fingiendo que están pasándolo bien.

El camarero os trae el menú especial de San Valentín. Por supuesto, a precio cerrado… 45 euros por persona.
La comida… Está bien. No está mal, pero tampoco es para tanto.
Sales del restaurante en el que os habéis gastado 100 euros y piensas: “Podríamos haber pedido sushi en casa y haber estado infinitamente más cómodos”
¡Pero no lo dices! Porque es San Valentín y se supone que tiene que ser especial.

Si no tienes pareja: el bombardeo de felicidad ajena

Si no tienes pareja, San Valentín es como estar en una fiesta a la que no te han invitado pero que te están contando por WhatsApp en tiempo real.
Abres Instagram… ¡Error!
Te bombardean un montón de publicaciones románticas…Stories de flores, stories de regalos, stories de cenas, stories de “mi amor me ha sorprendido”…
Si abres TikTok… ¡Más de lo mismo!
Tus amigas con pareja te escriben:
—¿Y tú qué vas a hacer hoy?
Como si no supieran perfectamente que no tienes planes.
—Nada especial… Tranquila en casa.
(Traducción: voy a cenar pizza, ver una serie y meterme en la cama a las 23h sin sentirme mal por ello).
Y la verdad es que no está mal ¡En serio! La pizza está buena, la serie está bien y nadie te está juzgando por no haberte depilado.

La verdad sobre San Valentín

¡San Valentín no es el día del amor!
Es el día de la presión comercial disfrazada de romanticismo.
Es el día en el que los restaurantes multiplican los precios por tres y te venden la misma comida pero con una vela en la mesa.
Es el día en el que las flores cuestan el doble y los bombones aparecen en cajas rojas con forma de corazón.
Es el día en el que si tienes pareja, tienes que demostrar que la quieres con gestos visibles y preferiblemente instagrameables.
Y si no tienes pareja, tienes que aguantar a todo el mundo recordándotelo.
Pero aquí va un secreto: el amor no necesita un día en el calendario.
El amor es acordarte de tener un detalle el día menos esperado.
Es aguantarle cuando está insoportable.
Es reírte de sus chistes malos.
¡Eso es amor!
No una cena de 100 euros un día marcado en el calendario.
Así que este San Valentín, haz lo que te dé la gana
Si quieres salir a cenar, hazlo. Pero porque te apetece, no porque “toca”.
Si quieres quedarte en casa en pijama, hazlo.
Si tienes pareja y no hacéis nada especial, ¡genial! Vuestra relación no se mide por un día.
Y si no tienes pareja, recuerda que estar sola no es estar mal.

Es estar en paz.

Y eso, muchas veces, es infinitamente mejor que estar mal acompañada.
Porque el 15 de febrero todo vuelve a la normalidad.
Los restaurantes bajan los precios, las flores vuelven a costar lo normal y las parejas vuelven a discutir por quién saca la basura.
¡Feliz San Valentín! O no… Tú decides.

Si te has reído… no seas egoísta ¡comparte!

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